Qué hacer y qué no hacer

A estas alturas ya os habrá quedado claro que el elemento común de todos los sistemas y técnicas para gestionar el tiempo y ser más productivos se basa en listas, ya sea una hoja de papel que ir tachando o una aplicación de última generación con la que poder jugar en el móvil. En general esas listas suelen ser similares y contienen cosas que tenemos que hacer, pero hay una alternativa para guiar mejor las decisiones que tomamos al cabo del día, una lista de cosas que no hacer.

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El concepto en sí mismo parece que viene de Tim Ferriss, toda una celebridad en este campo (aunque me parece que tiene algo de mercader de feria, de los que vendían crecepelo en el lejano oeste). Por resumir la idea, si establecemos unos límites a nuestra forma de actuar, podemos evitar caer en rutinas inútiles; hay muchos más ejemplos de este tipo de listas, y siempre suelen poner el acento en temas ya tratados aquí:

  • No mirar el correo a primera hora de la mañana, sino en momentos prefijados
  • No ir a reuniones sin agenda
  • No dejarse llevar por las cosas urgentes sino por las importantes
  • No procrastinar
  • No ser perfeccionista
  • No emplear esfuerzo en cosas que no nos aporten valor

Llevándolo a un terreno más mundano, esta es mi lista de cosas que no hacer (o por lo menos, cosas a evitar):

  • No ver la tele: resulta más fácil si no tienes televisor en casa 🙂
  • No acostarse tarde: fundamental si hay que estar despejado y operativo al día siguiente.
  • No levantarse tarde: unida indisolublemente con la anterior. Especialmente difícil de cumplir los fines de semana, pero el esfuerzo merece la pena (¡sábados y domingos más largos!)
  • No estar todo el día mirando el correo: donde posiblemente correo puede extenderse a redes sociales en general. Esforzarse en hablar con la gente en persona es mucho más enriquecedor, aunque nos cueste.
  • No hacer las cosas sin pensar: esto tiene dos lecturas, tanto reflexionar brevemente antes de hacer algo (para evaluar si merece la pena) como pensar en lo que estamos haciendo ahora mismo y ver si tiene sentido o tenemos que pasar a otra cosa más importante.
  • No saltarse los compromisos: poner límites temporales a las cosas y cumplirlas. Respetar el tiempo de trabajo y el tiempo de descanso.
  • No autocastigarse: obviamente, no es fácil cumplir todas estas normas, y habrá días en los que trasnochemos, no madruguemos y nos dediquemos a perder el tiempo en cosas sin sentido. En vez de mortificarnos y pensar que hemos perdido el hilo, hay que dejarlo correr y empezar al día siguiente con las mismas buenas intenciones.
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