Querido diario

Seguro que os ha pasado alguna vez: tenéis un problema para el que sois incapaces de hallar la solución. Buscando ayuda, se lo explicáis a alguien, y en el mismo momento en que lo estáis contando, la solución aparece, sin que nadie os tenga que decir nada. Verbalizar ayuda a desenredar los pensamientos, pero ¿y si estamos sólos? ¿cómo podemos hablar con nosotros mismos de una forma más ordenada que la maraña de pensamientos que nos cruza por la cabeza?

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Imagen de Tomas Quinones

Una buena solución es escribirlos. Incluso tener un diario. Y antes de que os echéis las manos a la cabeza y os dé la risa floja, copio y pego este párrafo de una herramienta online para gestionar un diario, jrnl:

Los diarios no son sólo para niñas de 13 años y para gente con mucho tiempo libre en las vacaciones de verano. Un diario ayuda a registrar las cosas que hacemos y cómo las hacemos. Puede que tu imaginación no tenga límites, pero tu memoria sí. Para uso personal, es un buen hábito escribir al menos 20 palabras al día. Simplemente para reflejar qué ha tenido el día de especial, por qué no lo has malgastado. Para uso profesional, considera que un diario es el complemento perfecto a las listas de tareas GTD: documentación de qué has hecho y cómo.

Del mismo modo, escribir un blog es una actividad buena en sí misma, incluso aunque no seamos estrellas de internet. Como cuenta Nathan Marz en este artículo, el mero hecho de escribir tiene un efecto beneficioso en la capacidad de leer (igual que al sentarnos en el asiento del copiloto cuando conduce otro, tendemos a comparar cómo escribe el autor y cómo lo escribiríamos nosotros) e incluso en nuestra manera de pensar, como decíamos al principio.

Escribir revela lagunas en tus procesos mentales. Cuando tus ideas están escritas y te están mirando, son mucho menos convincentes que cuando están solo en tu cabeza. Escribir te fuerza a madurarlas pensando en argumentos para rebatirlas.

E incluso ser el alma de la fiesta 🙂 (francamente, esto me parece un poco exagerado):

Escribir ayuda a organizar los pensamientos de forma coherente. Esto hace mejorar tu capacidad de conversar cuando afloran esos temas. No sé la cantidad de veces que he tenido conversaciones profundas con la gente porque había madurado mis ideas por escrito.

Si os pica el gusanillo y queréis aprovechar algún juguete tecnológico para iniciaros, hay aplicaciones para iphone como Dayone, para android (Diaro) o la mencionada jrnl para los amantes de la línea de comandos. Para los nostálgicos, os remito a mi defensa a ultranza del papel.

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